| Ajedrez y juegos de naipes |
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¿Qué hace del ajedrez un juego tan exigente? Sus reglas básicas son moderadamente complejas, asequibles en cualquier caso; el componente estratégico ya empieza a elevar el listón; pero, sin duda, lo que separa el grano de la paja, a los ajedrecistas de verdad de los profanos (el ajedrez casi nunca registra grises, para sí recluta únicamente pasión y raramente tibieza), es la fortaleza mental necesaria para jugar. Es ésta la verdadera clave de la curva de aprendizaje del ajedrez, y lamentablemente muchos curiosos pierden el interés en el juego cuando comprueban el esfuerzo intelectual necesario para practicarlo. Poco podemos hacer por ellos, por lo tanto. Los verdaderos aficionados, sin embargo, encuentran en esta pega el principal acicate para jugar al ajedrez, en lo que es casi una adicción a la concentración y al reto intelectual. Atendiendo a la definición propuesta por los psicólogos Schmid y Peper, la concentración sería estar “totalmente aquí y ahora, en el presente”. Si esto es lo bastante difícil de por sí, en una partida de ajedrez, habitualmente larga, se convierte en tarea hercúlea.
En los últimos años se ha producido una tendencia llamativa, y es que los grandes jugadores han ido diversificando sus actividades más allá del ajedrez, buscando un doble objetivo: por un lado, relajar la mente en actividades más livianas; por otro, sacar partido de su capacidad de concentración en otros terrenos, como los juegos de naipes. Y entre éstos destaca, sin duda, el poker.
El poker es el juego más popular del momento, aupado irremediablemente por el empuje global de Internet, extendiendo a todo el mundo el más americano de los juegos de cartas. Pese a lo que pueda parecer, existen puntos en común entre el ajedrez y el poker, basados principalmente en el desarrollo de la estrategia y la capacidad para saber predecir las siguientes jugadas.
Grandes Maestros como Jennifer Shahade o Gregory Kaidanov han sido reenfocar sus talentos hacia los naipes. Sin ir más lejos, éste último explicaba para New in Chess la situación de ventaja en la que se llegaban a encontrar. Según su punto de vista, el jugador medio de poker del que se ven rodeados tiende a confiar demasiado en el azar y en esa carta “que les haga una buena mano”, cuando, la tozuda realidad nos habla de que las manos extraordinarias son precisamente eso, extraordinarias. Shahade daba en el clavo en este punto, cuando afirmaba que un jugador de poker puede ser mejor que sus oponentes tan solo con las dosis adecuadas de análisis, paciencia y sosiego. Atributos todos estos que se pueden ver, y con esto se cierra el círculo, en el ajedrecista. |